Abre Google. Recorre Instagram. Visita marketplaces. Guarda recomendaciones. Abre veinte pestañas. Quizá incluso recorra las calles comerciales de su ciudad en busca de algo distinto.
Después de horas de búsqueda, todo empieza a parecer igual. O aumenta la confusión y termina comprando en los mismos lugares de siempre.
Quizá porque Internet se ha vuelto extraordinariamente eficaz para mostrarnos lo que ya es popular y sorprendentemente torpe para ayudarnos a encontrar lo que de verdad buscamos.





